Octubre 30, 2025 #Chile país de mujeres #Columnas y Entrevistas

Apolinaria García: “Hay talento, capacidad y un muy buen nivel científico en Chile”

La científica chilena, académica e investigadora de la Universidad de Concepción, que ha dedicado casi tres décadas a estudiar la bacteria Helicobacter pylori, principal causante del cáncer gástrico, obtuvo reconocimiento internacional tras desarrollar el primer probiótico chileno para combatir la enfermedad.

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¿Qué significa para usted que un avance como este —el primer probiótico patentado en Chile para prevenir el cáncer gástrico— nazca en nuestro país?

Yo creo que, como científica, esto es muy significativo. Que un avance así se haya desarrollado en la Universidad de Concepción, refleja el trabajo que muchos otros también están realizando en distintas zonas del país. Hay ciencia de gran valor haciéndose en regiones y este logro es una muestra concreta de ello.

Además, me parece relevante porque he podido comprobar en congresos internacionales que este desarrollo ya es conocido afuera. Eso demuestra que ha traspasado fronteras y que se valora, no solo en el ámbito científico, sino también en el conocimiento que llega a las nuevas generaciones. Para mí, posicionar a Chile a través de la investigación científica y de la creación de este probiótico es muy importante. 

El cáncer gástrico es uno de los más comunes en América Latina y Asia. ¿Cómo cree que este desarrollo podría aportar a la salud pública chilena e internacional? 

Es importante destacar que el cáncer gástrico es una enfermedad multifactorial. Existen distintos elementos que inciden en su desarrollo: factores genéticos, antecedentes hereditarios, la infección por el virus Epstein-Barr y, muy especialmente, la infección por Helicobacter pylori. Todos estos factores pueden detonar, de una u otra forma, un proceso inflamatorio a nivel gástrico.

Según la literatura científica, la asociación entre cáncer gástrico y Helicobacter pylori oscila entre un 65 % y un 90 %. A nivel global, se estima que alrededor del 50 % de la población está infectada con esta bacteria. Su prevalencia es particularmente alta en algunos países de América Latina —como Chile, que alcanza aproximadamente un 70 %— y también en varios países de Asia, como Japón y China.

Reducir la exposición y prevenir la infección a gran escala puede significar un avance sustantivo para la salud pública, no solo en Chile, sino también en muchos otros países con alta prevalencia.

Inspirando a más mujeres en la ciencia

Como investigadora y profesora, ¿qué desafíos y oportunidades ve para que más mujeres puedan liderar avances científicos en Chile?



Con el tiempo he comprendido la importancia que puede tener el hecho de ser mujer, de región y liderar una línea de investigación durante tantos años. Al principio no me daba cuenta, pero hoy sí valoro profundamente el impacto que esto ha tenido, sobre todo en otras mujeres y niñas. Muchas me lo dicen directamente: que soy un referente, que las inspiro. A veces quieren sacarse una foto conmigo, que les firme algo, y eso me emociona mucho. 

Hace poco, por ejemplo, una niña de la Quinta Región me personificó para el Día de la Ciencia —con peluca blanca y lentes— y me enviaron la foto. Fue muy conmovedor, porque muestra que este trabajo también está inspirando a las nuevas generaciones.

Siempre les digo a mis estudiantes, especialmente a las mujeres: no debemos ponernos límites. Tenemos muchísimas capacidades. No se trata de ser mejores o peores que los hombres, sino diferentes y complementarios. Las mujeres solemos tener una mirada particular, una sensibilidad que nos permite ver cosas desde otro ángulo. Y eso, en la ciencia, es un aporte enorme. Además, somos muy disciplinadas y perseverantes, y creo que mi propio camino es un reflejo de eso.

¿Cuál es su visión a futuro para la ciencia en Chile? ¿Cómo le gustaría que Chile sea reconocido en el mundo a partir de desarrollos científicos como este?

Me encantaría que Chile fuera reconocido como un referente científico a nivel mundial. Sé que no es fácil, porque para lograrlo se necesitan muchos recursos, pero también creo que no todo depende únicamente del financiamiento. Hay talento, hay capacidad y hay un muy buen nivel científico en nuestro país.

De hecho, las y los científicos chilenos son valorados y reconocidos en el extranjero, especialmente por la calidad de su trabajo. Tal vez no seamos un país que produce una gran cantidad de investigaciones, pero el nivel de lo que se hace sí es altamente respetado, sobre todo en América Latina. Eso demuestra que tenemos bases sólidas para proyectarnos aún más lejos.

La ciencia como puerta de Chile al Mundo

En el contexto de “Chile lo hacemos todos” ¿cómo cree que la ciencia aporta a la imagen del país en el extranjero? 

Creo que la ciencia juega un rol muy importante en cómo proyectamos la imagen de Chile al mundo. Todos tenemos la responsabilidad de aportar desde nuestros propios ámbitos, y siempre he pensado que si cada persona hace bien lo que le corresponde, el país —e incluso el mundo— sería diferente. En mi caso, mi contribución es desde la academia: hago clases en la universidad y me esfuerzo constantemente por entregar lo mejor, actualizarme y transmitir a las y los jóvenes una pasión real por la ciencia, sin idealizarla, pero mostrando su valor.

La ciencia también funciona como un espejo: refleja cómo un país se está desarrollando. Y en Chile hay muchas personas, mujeres y hombres, que están realizando investigaciones y proyectos muy interesantes en distintas áreas. Campañas como “Chile lo hacemos todos” pueden servir justamente para visibilizar ese trabajo y proyectarlo internacionalmente.

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