La política de apertura comercial de Chile y su amplia red de tratados vigentes han sido determinantes para el desempeño histórico del comercio exterior y la inserción del país en los mercados globales.
El récord de exportaciones alcanzado por Chile en 2025, con envíos al exterior por más de US$107.000 millones, da cuenta del impacto sostenido que ha tenido, en el largo plazo, la estrategia de integración económica internacional del país, que ha permitido a bienes y servicios chilenos acceder a los principales mercados del mundo en condiciones preferenciales y con reglas claras.
Estos tratados internacionales, suscritos entre Chile y otros países o bloques económicos, tienen como objetivo facilitar el comercio exterior, reducir o eliminar aranceles, otorgar certeza jurídica al intercambio económico y ampliar las oportunidades de internacionalización. Según información de la Subsecretaría de Relaciones Económicas internacionales (Subrei), el país actualmente cuenta con 34 acuerdos vigentes, que abarcan más de 60 economías y entregan acceso preferencial a mercados que concentran la mayor parte del PIB mundial.
Esta red contempla Tratados de Libre Comercio (TLC), Acuerdos de Asociación Estratégica, Acuerdos de Complementación Económica (ACE) y acuerdos de alcance parcial. Entre los socios estratégicos destacan China, principal destino de exportaciones de Chile como el cobre y las frutas; Estados Unidos, relevante para el comercio y la inversión bilateral; la Unión Europea, clave para el intercambio tecnológico y la digitalización; y el CPTPP, que integra a economías de Asia-Pacífico como Japón, Canadá, Australia y Vietnam, ampliando las oportunidades para bienes y servicios chilenos.
Durante 2025, Chile avanzó de manera significativa en la implementación y modernización de su red de acuerdos, destacando la entrada en vigor del Acuerdo Interino Comercial con la Unión Europea, así como la ratificación del TLC entre la Alianza del Pacífico y Singapur y la actualización de acuerdos bilaterales como el suscrito con Suiza.
Estos avances, junto con una política comercial que incorpora criterios de sostenibilidad, digitalización y apoyo a pymes, han contribuido a diversificar mercados, fortalecer sectores productivos y consolidar a los acuerdos comerciales como un eje estructural del crecimiento económico de Chile.